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Pueblos indígenas en alerta para salvar la Amazonía

Según una investigación, dada a conocer por la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), desarrollada por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), el bosque tropical más grande del mundo se encuentra en las puertas de la “destrucción irreversible del ecosistema”.

Uno de los aportes más destacados de la investigación reside en la evidencia vinculada al reconocimiento de los territorios indígenas y la conservación de la biodiversidad.

Más de 500 Pueblos Indígenas en la cuenca amazónica claman desde Perú, en un llamado de emergencia, para que la humanidad tome conciencia de la urgencia de actuar frente a las amenazas que están destruyendo de forma implacable la selva.

Vista de un área deforestada en la selva amazónica, en la región brasileña de Labrea, el pasado 2 de septiembre. (DOUGLAS MAGNO|AFP

COICA reúne a delegados y representantes de los nueve países que integran la Amazonía para presentar sus inquietudes y soluciones, además de convocar a la unión de pueblos, estados y organizaciones internacionales para preservar ese gran ecosistema.

Esta situación no es un escenario futuro, sino un estado ya presente en algunas zonas de la región. Países como Brasil y Bolivia concentran el 90% de la deforestación y degradación combinadas, entendidas como perturbaciones en el bosque. “Como resultado, la sabanización, proceso que lleva a un ecosistema a convertirse en llanuras con pocos árboles o muy distanciados entre sí, ya se está produciendo en ambos países”, indica el informe La Amazonia a contrarreloj: un diagnóstico regional sobre dónde y cómo proteger el 80% al 2025, dado a conocer este 5 de septiembre, en Lima, Perú, en la V Cumbre Amazónica de Pueblos Indígenas, organizada por la Coordinadora.

Por un lado, el informe alerta que el bosque amazónico se encuentra inmerso en un punto de no retorno debido a las altas tasas de deforestación y degradación que, combinadas, llegan al 26% de la región, donde cada día se extinguen 137 especies vivas.

Por ejemplo, el estudio ha identificado que, en las últimas dos décadas, las lluvias anuales se han reducido en un 17% en la región amazónica boliviana, donde la temperatura ha aumentado un grado en este lapso de tiempo.

Por otro lado, revela que el 66% del territorio amazónico está sujeto a algún tipo de presión permanente, ya sea por amenazas legales o ilegales que incluyen los bloques petroleros, las centrales hidroeléctricas, las minas y las actividades agropecuarias, estas últimas responsables del 84% de la deforestación.

Para cumplir con el pacto global adoptado en septiembre pasado en el Congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el informe urge a las autoridades a adoptar medidas que salvaguarden las Áreas Prioritarias Clave Intactas (33%) o con baja degradación (41%) y promuevan la restauración del 6% de tierras con alta degradación.

“Ya hay un 20 % de la Amazonía que está destruida, contaminada por derrames de petróleo, minería ilegal, deforestación, monocultivos, ganadería… Queremos restaurarlo, pero todavía tenemos un 80 % vivo que tenemos que salvar para la humanidad”, dijo a Efe el coordinador de COICA, Gregorio Díaz Mirabal. Es tajante en su llamado de urgencia y firme al indicar la responsabilidad tanto de los países que forman parte de la cuenca amazónica (Brasil, Guyana, Venezuela, Bolivia, Guyana Francesa, Colombia, Perú, Surinam y Ecuador), como los grandes gobiernos que se han comprometido a ayudar a preservar el gran bosque y no han cumplido su responsabilidad.

Mirabal subraya “la importancia de presentar soluciones y planes de acción de emergencia para cumplir el objetivo de salvar el 80 % de la Amazonía antes de 2025, y también cambiar la forma que tiene el mundo de verla como una inagotable fuente de recursos”.

“Queremos un fortalecimiento de nuestras Comunidades, una economía que respete el bosque, que en vez de hacer oro o petróleo fortalezca la economía de la selva, la artesanía que hacen nuestras comunidades, el turismo, las frutas autóctonas, todo lo que produce la selva, no necesitamos destruirla”, explicó.

El informe señala, además, a la industria agropecuaria como una de las actividades con mayor impacto. La misma es responsable del 84% de la deforestación. El texto detalla, también, que la minería afecta al 17% de la región y que los bloques petroleros ocupan el 9,4% de la superficie amazónica.

Dentro de las acciones más urgentes, el estudio sugiere limitar nuevas licencias y financiamiento para actividades extractivas, e insta a la comunidad internacional a adoptar políticas inmediatas que garanticen la afluencia permanente de recursos para lograr la conservación y fortalecer la gestión integral de los territorios indígenas.

Es absolutamente necesario contar con los territorios indígenas como principales aliados, reconocerlos y dotarlos de mayores recursos nacionales e internacionales por mostrar un grado de eficacia incluso más alto que las áreas protegidas, en términos de conservación de los ecosistemas. El pedido es urgente para proteger, legislar y concientizar sobre los embates continuos que no pararán hasta que haya un profundo cambio de rumbo.

Las conclusiones del informe son alarmantes, pero también arrojan un soplo de esperanza, ya que es posible lograr, con los territorios indígenas como principales actores, la conservación de la mayor reserva de biodiversidad del planeta.

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