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Oportunidad histórica de reconocer un genocidio Indígena

Comenzó el Juicio por la Verdad de la Masacre de Napalpí

Pueblos Originarios y organizaciones sociales e indígenas acompañaron la primera jornada de audiencia.

Es el primer juicio que investiga la persecución sistemática de Pueblos Indígenas en Argentina. Serán juzgados como delitos de lesa humanidad hechos vinculados al genocidio a Comunidades Indígenas, en este caso la Masacre de Napalpí, ocurrida hace 98 años en la provincia de Chaco.

En la primera audiencia que se realizó en la Casa de las Culturas, en Resistencia,  este 19 de abril, se presentaron los alegatos de apertura y se exhibieron -a modo de pruebas- registros audiovisuales del historiador Qom Juan Chico y de los sobrevivientes Pedro Balquinta y Rosa Grilo. Acompañaron esta jornada referentes de Pueblos Indígenas de todo el país.

Son querellantes en este juicio inédito, la secretaría de Derechos Humanos de la provincia del Chaco y el Instituto del Aborigen Chaqueño, a través de Duilio Ramírez y Emiliano Núñez respectivamente. Sin responsables con vida entre los acusados, el juicio busca fijar un antecedente de reconocimiento y reparación histórica hacia los Pueblos Qom y Mocoví.

Así se inició un proceso judicial que busca reconocer -y dar a conocer- lo ocurrido en la Masacre perpetrada por el Estado Nacional en 1924, en la que entre 300 y 500 integrantes de Comunidades Qom y Mocoví fueron asesinados por fuerzas policiales y de gendarmería bajo orden explícita del poder de turno. Cabe destacar que en el año 2018, el caso Napalpí fue declarado crimen de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptible.

En el debate, que tiene previstas varias fechas, intervienen la Unidad Fiscal de Derechos Humanos integrada por los fiscales generales Federico Carniel y Carlos Amad, el fiscal federal Patricio Sabadini y el fiscal ad hoc Diego Vigay.

“Vamos a demostrar de manera concreta y contundente quiénes participaron y quiénes fueron responsables de este genocidio”, afirmó el fiscal federal Federico Carniel, uno de los encargados de la acusación.

Momentos de mucha emoción se vivieron mientras se escuchaban los testimonios.

“No hay intención punitiva, es un proceso declarativo. Se trata de ejercer la memoria como valor social y de aportar a la dignidad sobre la propia historia en relación a estas Comunidades. Hubo una estrategia estatal para negar y encubrir la matanza”, sostuvo la fiscalía.

“El juicio por la verdad busca llegar a una aproximación de los hechos. No busca responsabilidad penal sino conocer la verdad para la reivindicación de la memoria de los Pueblos, para calmar las heridas, para reparar, pero también activar la memoria y generar la conciencia de que estas violaciones a los derechos humanos no deben volver a repetirse”, expresó la jueza federal Zunilda Niremperger al comenzar el juicio.

“La masacre del 19 de julio no fue un hecho aislado, sino uno de los episodios más visibles de violencia sufrida por los Pueblos Originarios. Esto tuvo su punto más oprobioso en la Campaña al Desierto y el episodio en Chaco tuvo como objetivo desapoderar a los pueblos de sus tierras y hacerse de brazos baratos para producir”, detalló Duilio Ramírez.

El inicio de un juicio histórico se vivió en la mañana del martes 19 de abril.

“Es muy importante la realización de este juicio por la Verdad, ya que lo que se trata de hacer, con toda la información que la Fiscalía Federal, más precisamente la Unidad de Derechos Humanos de la Ciudad de Resistencia, con la recopilación de los testimonios y la documental, es la recuperación de la memoria histórica, para que de esa forma se pueda reconstruir, con la mayor cantidad de datos posibles, lo que sucedió ese 19 de Julio de 1924 en Napalpí”, indicó a Gajos Emiliano Núñez, abogado querellante.

“Los hechos sucedidos en esta cruenta masacre van a quedar para la posteridad y permitir que las futuras generaciones, y también nosotros que participamos de este evento importante, podamos saber de una vez que sucedió con la mayor cantidad de información posible”, detalló.

“Se trata de conseguir la recuperación de la memoria, para que estos hechos no se repitan y que lo que ocurrió se haga visible, porque por mucho tiempo fue silenciado y los miembros de las Comunidades tuvieron miedo. Ahora empezaron a perder ese miedo y empezaron a transmitir, por el rico relato oral, lo que pasó”, contó.

La matanza

Los hechos investigados ocurrieron el 19 de julio de 1924 en Napalpí, un lugar de confinamiento de Comunidades Qom y Mocoví, en estado de semiesclavitud, que eran obligadas a trabajar en condiciones misérrimas en las cosechas de algodón y en la tala de Quebracho.

Miembros de los Pueblos Indígenas en la Reducción Napalpí. Foto: Roberto Lehmann-Nitsche.

Según los registros históricos, y ante esta situación angustiante, un grupo de trabajadores Indígenas realizaron una protesta por las condiciones de trabajo y las casi nulas pagas que recibían por las cosechas. El entonces gobernador del Territorio Nacional del Chaco, Fernando Centeno, con la anuencia del presidente Marcelo T. de Alvear, ordenó reprimirla.

Unos ciento treinta policías y gendarmes, acompañados por civiles armados -algunos estancieros- llegaron hasta la localidad y durante aproximadamente una hora dispararon miles de balas contra niños, ancianos y adultos que se encontraban realizando un ritual espiritual. Los atacantes los sorprendieron disparando a mansalva, nadie adentro se pudo defender, no estaban armados. Los cuerpos fueron mutilados y enterrados en fosas comunes.

Caían caramelos desde los aviones del horror…

“Yo tenía como doce años o diez, en la Reducción Napalpí. Había muchos ricos nuevos. Estaban explotando el monte. Cortaban madera. Y a los Mocoví los mataban. Les dispararon y mataron. Y es nuestra gente que los policías mataron en la reducción”, relataba  Pedro Valquinta en un material audiovisual presentado y visualizado como testimonio de probatoria.

Rosa Grilo, última sobreviviente de la Masacre de Napalpí, contó en una entrevista filmada por la Fiscalía en 2018, “para mí es triste, mataron a mi papá. Casi no me quiero acordar. Cosas tristes. A mucha gente mataron. Un avión arriba tiraba bolsas con caramelos, y la gente iba a buscar y ahí los mataban. Y ahí, mi abuelo y nosotros disparamos porque queríamos vivir”, testificó con notable amargura.

El camino hacia la verdad, una contextualización necesaria

Impulsada por el investigador e historiador Juan Chico, la Fundación Napalpí trabaja desde el año 2006 en relación a la causa. Su rol ha sido fundamental en el proceso de reconstrucción de memoria como así también en el acompañamiento de testigos para este proceso.

Desde 2014 la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Chaco investiga la masacre como crimen de lesa humanidad, cuya imprescriptibilidad posibilita que, a pesar del tiempo transcurrido, se pueda investigar y buscar su reconstrucción con una perspectiva histórica desde el punto de vista Indígena. 

Para concluir la audiencia se emitió una entrevista a Juan Chico, historiador relevante para la reconstrucción de los hechos y editor de los libros “La voz de la sangre” y “Las voces del Napalpí”. Chico hubiera participado como testigo clave en este juicio, pero falleció el año pasado a causa del Covid 19.

Del proceso de reconstrucción de los hechos históricos también formó parte el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que durante septiembre y octubre de 2019 realizó trabajos de excavación en la búsqueda de fosas comunes y contó con resultados positivos.

Durante la investigación, se incorporaron además fotografías tomadas por el antropólogo alemán Roberto Lehmann Nitsche para una investigación especial del periódico de la época “El Heraldo del Norte”, además de informes del Ministerio del interior sobre las reducciones y de investigadores e historiadores sobre cómo funcionaban estos espacios en general y en particular sobre la masacre, más una serie de trabajos de investigadores del genocidio Indígena.

Continuación del juicio

La próxima jornada del juicio será el martes 26 de abril. Para ese día está previsto que declaren seis testigos, Ramona Pinay, David García, Analía Noriega y los investigadores Mariana Giordano, Graciela Bergallo y Neri Tete Romero; además se visualizarán las entrevistas a Melitona Enrique y Rosa Chará que integran la lista de cincuenta testimonios entre familiares, sobrevivientes y académicos.

El 27 de abril, también en la Casa de las Culturas de Resistencia, se reproducirá el testimonio filmado de Felipa Laleqori y declararán los investigadores Pedro Solans, Teresa Artieda, Laura Rosso, Gabriela Barrios, Alejandro Jasinski, Rubén Guillón y Luciano Sánchez.

El 3 de mayo, en tanto, en la Casa de las Culturas de Machagai, declararán los descendientes de sobrevivientes de la Masacre: Matilde y Salustiano Romualdo, Sabino Irigoyen, Cristina Gómez, Lucía Pereira, Cristian Enríquez y Guillermo Ortega y los investigadores Indígenas Qom y Mocoví Raúl Fernández, Raquel Esquivel, Gustavo Gómez, Viviana Notagay, Juan Carlos Martínez y Florencio Ruiz.

El 10 de mayo el Juzgado se trasladará al Centro Cultural Haroldo Conti, ubicado en el espacio por la Memoria de la ex ESMA de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Declararán los investigadores Marcelo Musante, Nicolas Iñigo Carrera, Jorge Ubertalli, Lena Davila, Alejandro Covello, Alejandra Aragón y Eva Nazar Gaulo.

El 12 de mayo, también en Buenos Aires, declararán Silvina Turner, Valeria Mapelman, Carlos Salamanca, Héctor Trinchero, Mariano Nagy, Diana Lenton y Eugenio Zaffaroni.

Finalmente, el 19 de mayo, se llevarán a cabo los alegatos de la Fiscalía y las querellas en la Casa de las Culturas de Resistencia, provincia de Chaco.

Memoria y verdad intactas

“Los Pueblos Originarios hemos esperado desde hace mucho tiempo que se hable de lo que pasó. En muchas reuniones, debates, talleres no se habla de la historia real. A nosotros nos duele el saqueo, por eso queremos una reparación histórica. Existe una deuda grande con nosotros”. Oscar Villalba – Referente Pueblo Mocoví.
“Quiero agradecer al equipo que trabajó con Chico, que ya no está con nosotros, y con otros historiadores a hacer visible lo que fue la Masacre de Napalpí, entre otras historias del Pueblo Mocoví y del Pueblo Qom. Para mí, como joven y como mujer es volver a tener esperanza, volver a creer en la justicia y que se puedan reivindicar los derechos de los Pueblos Originarios que somos muy marginados y muy pisoteados. Al conocer podemos pelear por nuestros derechos. Andrea Díaz – Comunidad San Bernardo, Pueblo Mocoví.

Este es un juicio que presenta un antecedente muy importante a nivel nacional, ya que hay muchas Comunidades que se encuentran actualmente en lucha por la defensa de sus territorios, siendo despojadas y ninguneadas por el poder político y económico, como también por la discriminación, la invisibilización, la pérdida de la lengua y de aspectos culturales claves para su desarrollo. Es un precedente para evitar más abusos históricos contra los Pueblos preexistentes al Estado nacional y un paso para construir historias que contemplen la verdad y la justicia.

¿Repercutirá este hecho en los territorios y en cumplimiento de derechos? Nos queda la inquietud…

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