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La valerosa Macacha

María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada, Macacha para los suyos, fue una patriota argentina, una de las mujeres referentes de la causa independentista junto a su hermano, Martín Miguel de Güemes.

Tuvo una destacada trayectoria pública en la provincia de Salta y en el ejército de gauchos en el marco de la Guerra Gaucha. Es reconocida como una de las más importantes mujeres de la Independencia argentina.

“Macacha” convirtió su casa en un taller para la confección de uniformes para el ejército y, cuando la ciudad de Salta fue sitiada por las autoridades fieles a la Corona española, realizó tareas de espionaje para facilitar información al ejército sobre las tropas realistas.

A pesar de su pertenencia a la alta sociedad salteña -al igual que su hermano Martín y su marido, el capitán Román de Tejada,- llevó buen trato con los peones de sus haciendas, de quienes consiguió respeto.

Su primera participación pública fue en defensa de su marido, quien como Capitán del Regimiento de Patricios, fue destinado como castigo a Famatina, La Rioja, por una ofensa a un compañero, el sargento primero José Luis Pacheco. Sus reclamos lograron su retorno a la ciudad de Salta.

Al iniciar la Revolución de mayo de 1810, adhirió a la causa independentista. Junto con Martín, organizó un ejército de gauchos, conocido como “Los infernales”, que tuvo una destacada participación en defensa del territorio de las actuales provincias de Salta y Jujuy frente a las fuerzas realistas y oponiéndose a Nicolás Severo de Isasmendi, gobernador intendente de la Intendencia de Salta del Tucumán, en ese momento.

Güemes se enfrentó con el general José Rondeau, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, debido a que éste lo declaró traidor, ya que se apropió de armamento en Jujuy para armar a su ejército luego de haber combatido bajo sus órdenes en la batalla de Puesto del Marqués, en 1815.

La popularidad tras su victoria en esa batalla llevó a la elección de Güemes como gobernador de Salta. Fue entonces que Rondeau buscó intervenirla militarmente por considerar que esa elección se trataba de una insubordinación.  En esa oportunidad Macacha ofició de mediadora y, tras entrevistarse con ambos, logró un pacto de no agresión, conocido como “Pacto de los Cerrillos”, que además establecía la continuidad del Ejército de gauchos bajo la dirección de su hermano.

En varias oportunidades María Magdalena encabezó el gobierno provincial, encargándose de desarmar operaciones en su contra, ya que despertaba desconfianza entre las familias de la élite salteña, pues no aceptaban ese tipo de gobierno popular.

Sufrió la muerte de su hermano en 1821. Más adelante fue encarcelada, junto con su madre y otros simpatizantes de su partido, por el gobernador José Antonio Fernández Cornejo, pero debieron ser liberadas por una sublevación del ejército gaucho, dándose saqueos en la ciudad de Salta el 22 de septiembre de 1821 en el episodio conocido como “Revolución de las Mujeres”, que produjo el derrocamiento de Fernández Cornejo.

Ella, fiel a sus convicciones, adhirió al Partido Federal y participó en los levantamientos contra el gobernador Juan Antonio Álvarez de Arenales en el año 1824, a quienes los federales acusaban de querer perpetuarse en el cargo, y de nuevo contra Fernández Cornejo, nombrado por los unitarios, en 1834.

Macacha falleció el 7 de junio de 1866 en la ciudad de Salta, a los 79 años y retirada de la actividad pública. Fue reconocida por las clases menos favorecidas, las luchadoras, que constituían en su mayoría el ejército de Güemes. Ellos la apodaron “madre del pobrerío”, así la vieron siempre, en búsqueda de una verdadera justica.

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